11:11

Mari

Escribano
Me animo a escribir porque hoy he recibido señales sobrenaturales, sí de esas místicas. Disculpenme si no creen en esto, si les parece absurdo o poco digno de su tiempo. Pero hoy recibí las señales.
Antes de contarles lo ví y sentí, quiero ponerlos en contexto de mi situación actual, específicamente de mi situación sentimental actual: Desinflada, sí, imaginen un globo en forma de corazón desinflado.
Pues ayer tomé el valor luego de 9 meses de mensajes ambiguos de su parte, y le dije: “merecemos una oportunidad”. Ya saben cuál fue su respuesta, no hay necesidad de explicárselas y de desinflarme otra vez.
Entonces, en este escenario oscuro para mi corazón y alma, decidí explorar lo que todos (desde gurús y psicólogos) aconsejan, la paz personal. En este camino, encontré la meditación. Se debe saber por qué razón quieres meditar o puedes hasta abrir un tercer ojo que no sabías que existía. Es un mundo vasto, pero me propuse a explorarlo. Medité para alinear los chakras, para elevar las vibraciones, para manifestar milagros, y sí, para sanar corazones desinflados. Califico mis primeras experiencias con esta técnica como sobresalientes, no sé si ya trascendí, pero en algo me inflé.
También incursioné en la numerología y en otras artes místicas que me avergüenzo de confesar. Mi ego desinflado buscaba respuestas más allá de lo evidente.
De los número aprendí que estos se relacionan con ángeles, que vistos de manera recurrente son mensajes. Suficiente para interesarme o ¿quién rechazaría un mensaje de los mismísimos ángeles que viven con Dios? Una oferta que no podía rechazar.
Ahí estaba yo revisando mi cuenta de instagram cuando los vi, 11:11 entre las nubes de un video de alguien, de esos tantos videos que la gente sube cuando está en cuarentena. Volví a revisar la imagen y ya no estaban. Pero yo los ví, les juro que los ví. Pasó un rato más de esa misma tarde, y en mi nariz entró un olor inexplicable a jazmines. De los olores inexplicables también decidí informarme, pero no hubo nada en internet que me resultara decentemente creíble. Pero lo sentí, les juro que lo sentí.
Juzguen ustedes. Tal vez mi búsqueda de paz personal se volvió espiritual y eso que no vemos me responde de estas formas diciendo: “Inflate, te queremos inflada, todo va a estar bien”. O es que mi trastorno bipolar está aprendiendo de ironía y burla. ¿Quién sabrá?, Elegiré la respuesta que me guíe mi intuición.

Pd: El mensaje de texto de esa declaración bochornosa fue enviado coincidencialmente a las 11:11.
 
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