En serio, Heinsenberg. Da mucha pereza contestarte. Cuando terminas de escribir tus parrafadas, ¿no te das cuenta de que no tienen sentido? Trol de libro. Esta vez, y sólo pro esta vez, voy a contestarte; y a partir de ahora espero que reflexiones un poco antes de contestar tonterías que al final te hacen perder credibilidad.
1. Mi comentario es acerca de empresas de correcciones de texto, pidiendo opinión a los demás. Por lo tanto, queda implícito que no lo sé todo del tema. Por otro lado, en mi segundo comentario, sólo digo que tú no tienes ni idea, no que yo lo sepa todo.
2. La correcciones las necesita todo el mundo, sepa escribir o no. A cualquier escritor le corrigen, ya sea puntos, comas, saltos de página, puntos y aparte, verbos que pueden no ser los adecuados, erratas en general, despistes. Las editoriales no publican libros que no hayan pasado por una corrección ortotipográfica y de estilo. Por eso dije que no tenías mucha idea del tema, porque si no sabes esto... apaga y vámonos.
3. Es muy posible, Heinsenberg, yo te lo explico: dediqué bastante tiempo a corregir mi libro. Cuando vi que ya no podía aportar nada me decidí a que un profesional de la corrección de textos le diera una vuelta para cazar posible erratas o fallos que he pasado por alto. Y obviamente, en seis meses no pude corregir mi libro porque había pagado para que lo hicieran. Si te parece sigo corrigiendo yo el documento en paralelo mientras el profesional hace su trabajo... ¿toc toc... hay alguien en casa?
4. Para las últimas 4 preguntas (que son la misma en realidad); toma nota, Heinsenberg: corregir errores y erratas no es que lo termine otro, ni que pertenezca a otros, ni evadir responsabilidades.
5. Consejo: tú si quieres no corrijas tú libro, diseña tu portada, maqueta, haz todo tú; pero no confundas al resto. Tus familiares y amigos te dirán que tu libro es genial, que les ha gustado. Será por no hacerte sentir mal. Por que en realidad pensaran que es cutre de cojones, y me explico: un libro con faltas, con una portada no profesional y maquetado por uno mismo. Si quieres esto, haz caso a Heinsemberg. Si no, pues hay que rascarse el bolsillo. Si no tienes dinero, ahorra o trata de hacerlo tú mismo lo mejor que puedas, pero ten en cuenta que nunca quedará igual de bien.
Bye bye, Heisemberg, nos vemos por los bosques de la Tierra Media, trolll XD.