La Feria del Libro veta a las editoriales de autopublicación: "Nos sentimos humillados"

Heisenberg

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La Feria del Libro veta a las editoriales de autopublicación: "Nos sentimos humillados"
Cinco editoriales denuncian que no les dejan acudir a la cita anual del libro en la capital que abre hoy sus puertas en el Retiro por no distribuir físicamente en librerías suficientes



26/05/2017 05:00 - Actualizado: 31/05/2017 18:08
Están en la Casa del Libro, en la Fnac o en El Corte Inglés. Sus libros pueden comprarse por Amazon, librerías digitales o en algunas convencionales. Llevan años en el sector de la edición del libro y alguna factura hasta un millón de euros. Sin embargo, el visitante que se pasee a partir de este viernes 26 de mayo por la Feria del Libro de Madrid no podrá encontrar sus sellos en las casetas. Y no porque no quieran estar, sino porque no les dejan.

En total, cinco editoriales han presentado un requerimiento a la Asociación de Editores de Madrid, a la que pertenecen, por lo que consideran que es una “exclusión injusta” de la cita anual del libro en la capital madrileña. Acusan a la organización de la feria de cambiar cada año el reglamento para dejarles fuera y de una “persecución” a la autopublicación para que no ocupe lugar en las casetas del parque del Retiro.

Algunas de las firmantes llevan años intentándolo sin éxito, como Bubok, la primera editorial que abrió el camino de la autoedición en España hace casi una década. “Cada año nos han ido denegando por una razón. El primero que lo intentamos nos llegó tarde la convocatoria; el segundo se acogieron a que no podían estar las que ofreciesen servicios editoriales [cobrar por editar un libro] y autopublicación; luego, como las grandes editoriales empezaron a desarrollar sus propios sellos de autoedición, añadieron "las que se dediquen 'principalmente' a esta actividad"; después montamos una librería para ir como libreros, pero no nos admitieron en el gremio, y este año nos han dicho otra vez lo de la autopublicación”, enumera Sergio Mejías, director de la editorial española que edita 200 títulos al año y facturó 800.000 euros en 2015, casi siete veces más que otras editoriales pequeñas con caseta como Fórcola (120.000 euros en 2014) o 12 veces más que Sajalín (64.000). “Hay una práctica mafiosa de un gremio que no permite que vaya nadie que no sean sus amigos”, añade.

Junto a ellos, también Entrelíneas Editores, Éride, Bohodón y viveLibro han presentado sus casos de exclusión de la feria. Cada uno tiene su propia casuística, aunque todos comparten tener la autoedición como pieza más o menos importante de su empresa. Curiosamente, algunas de ellas, como Éride o viveLibro, sí estuvieron presentes en antiguas ediciones, hasta que se cambió el reglamento y quedaron excluidas. “Nosotros tenemos autopublicación, edición tradicional y coedición, y estuvimos en la feria hasta que metieron el 'principalmente', de un año para otro”, apunta Rubén González, editor de viveLibro.

Hay una práctica mafiosa, no permiten que vaya nadie que no sean sus amigos


En el caso de Éride, ni siquiera presentan el sello con el que hacen autopublicación a la Feria del Libro, sino el tradicional que ocupa la mayor parte de su catálogo. “Llevo 20 años en el sector y prácticamente todos he estado en la feria, hasta que un año discutí con ellos y me dijeron que no iba a ir más”, explica Ángel Jiménez, el director. Un caso similar fue el de Entrelíneas, una editorial tradicional que tuvo caseta hasta el año 2005 después de un encontronazo con los libreros por una de sus firmas. Desde entonces, tampoco han vuelto a ser admitidos. “Es una injusticia, nos sentimos maltratados; en una ocasión nos llegaron a decir que era por competencia desleal solo porque salí en la tele diciendo que regalaría un pequeño libro en blanco, como una libreta, por ser el aniversario de la editorial”, afirma Carmelo Segura, su editor. “Ahora, como no saben por dónde salir, dicen que hacemos autoedición y que no distribuimos en librerías, cuando es mentira”.

Los libreros tienen la última palabra

El problema surge de la propia configuración de la comisión organizadora de la Feria del Libro de Madrid, compuesta por cuatro vocales en representación de los libreros, tres de las editoriales y dos de las distribuidoras. Según reconoce el propio Gremio de Libreros, estas editoriales "no tienen cabida en esta feria porque son los libreros los que la organizan y ellos no están en las librerías", en palabras de Fernando Valverde, secretario del gremio y de la comisión organizadora del evento. "Es un agravio al resto de editoriales que sí tienen un oficio de editor", añade. Según la Asociación de Editores, que no comparte esa valoración, han restringido todavía más su presencia desde hace dos años gracias al peso numérico que tienen los libreros en la toma de decisiones. “Quieren que vayan solo las editoriales que venden mediante sus librerías y la autopublicación a menudo utiliza otros canales”, señala Carlos Ortega, secretario general de los editores. El año pasado también estos votaron en contra de las propias editoriales que representan, aunque en esta edición cambiaron de opinión tras reunirse con ellos.

“Lo de que es 'la feria del libro' es una mentira, eso era hace 60 años, ahora es la feria de los libreros”, dice indignado Ángel Jiménez, de Éride. Curiosamente, el número de casetas de librerías es muy inferior al de editoriales (unas 120 frente a 330); un volumen que no se refleja en la dirección. “Nosotros no estamos no porque vayamos en contra de ninguna legislación legal, sino en contra de un reglamento que es discutible legalmente, que está hecho a medida para dejar fuera a gente que no les interesa por motivos personales”, añade Jiménez.



La presencia física en librerías es la herramienta a la que se acogen para dejarles fuera del evento, según el artículo 6.2 del reglamento que elabora la organización y en el que los libreros tienen también más peso a la hora de redactar. En el mismo párrafo se apunta a la autoedición como motivo de exclusión y a “los editores que no tengan distribución regular en librerías”.
 

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Las editoriales dicen desconocer cómo han hecho ese cálculo, puesto que “distribuyen de manera regular a librerías de todo tipo”. Preguntada por esta cuestión, la dirección de la feria dice utilizar la web todostuslibros.com para ver “la media” de librerías donde están presentes las novedades de estas editoriales. No tienen en cuenta las ventas o que estén disponibles bajo demanda, sino la presencia física de los libros en los puntos de venta en el momento concreto de la consulta. “No es una medida fija, pero si están en menos de unas 25 librerías, consideramos que no es regular”, explica Manuel Gil, el director de la feria. Sin embargo, hecha la prueba por este periódico, editoriales que tendrán caseta este año en la feria, como, por ejemplo, Bibliópolis, Cairel o Biblioteca Castro, tienen sus libros en menos librerías que las excluidas. Además, dicha base de datos se basa únicamente en las librerías que están en CEGAL (Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros), que está detrás de la plataforma, dejando fuera por ejemplo a las grandes superficies. “No quiere decir que no vendamos, sino que no vendemos como ellos quieren”, apunta Natalia Rubio, directora editorial de Bubok.

No tienen cabida porque son los libreros los que la organizan y no están en las librerías

Apelan al ayuntamiento para que arbitre
Tras la desfavorable decisión de este año, las editoriales redactaron una carta al Ayuntamiento de Madrid, que cede el espacio en el parque del Retiro, para que mediase entre ambas partes. No han dado respuesta, según han afirmado a este periódico, porque “no quieren entrar a valorar las decisiones de la organización” sobre las que no tienen competencias. Manuel Gil, director de la feria, sí contesto a esta carta, asegurando que el método para no aprobar las solicitudes de participación fue “una mirada atenta a sus respectivas páginas web” y añadiendo que “todos compartirnos la incomodidad que estas empresas suponen para el funcionamiento de la actividad comercial y para el desarrollo de la feria”, en referencia a problemas en las firmas en años anteriores.

Sin embargo, todas las editoriales afirman que la decisión ya estaba tomada con anterioridad. Fueron citadas a finales de marzo, antes de la convocatoria oficial, a una reunión en la que aseguran que se les informó de que no serían admitidas: “Básicamente, nos trataron como 'los chicos malos' y no tenían respuesta cuando le preguntábamos las razones, simplemente nos dijeron que no íbamos a estar, nos quedamos helados”, señala Rubén González, de viveLibro.

El problema de Madrid es excepcional para la mayoría de ellas, que acuden de manera regular a otras ferias de literatura. Por ejemplo, Entrelíneas está ahora mismo en la de Fuenlabrada, en Madrid, y Bohodón suele ir a las de Valladolid, Sevilla, Oviedo o Valencia.



Tener una caseta en la Feria de Madrid tiene un precio en torno a los 1.800 euros por el puesto estándar, en el caso de estar agremiado como editor y el doble si no es el caso. Para algunas editoriales, los 17 días que dura la feria pueden suponer una parte importante de la facturación anual y una librería puede ganar en torno a 25.000 euros, por lo que es una cita solo comparable a la de Sant Jordi, la otra fecha marcada en rojo en el calendario de cualquier agente del sector.

Cierran dos librerías al día, algo está mal; igual hay que distribuir o vender de otra forma, pero al que lo hace, le ponen trabas

“En mi caso, suponía unos ingresos de 30.000 euros”, apunta Ángel Jiménez, de Éride. Pero no es solo una pérdida económica, también de imagen, prestigio, de contacto con los lectores y de dar servicio a sus escritores, según denuncian. “Es difícil explicar a tus autores que ya no pueden ir a firmar a la feria, de un año para otro”, se quejan en viveLibro. Este año echarán mano de la caseta de sus distribuidores o de algunas librerías donde tienen sus libros para que sus escritores puedan encontrarse con los lectores y firmar sus ejemplares.

Defienden la autoedición como modelo
Manuel Gil, el director de la Feria del Libro de Madrid desde noviembre del año pasado, reconoce que “la autopublicación es una tendencia a nivel mundial” e insiste en su interés en “analizar la situación” en próximas ediciones. Las editoriales no descartan continuar por la vía judicial, de manera colectiva o individual, si la situación no cambia, y defienden el hueco que ocupan dentro del sector del libro: “Creemos que el mercado es abierto y que no es incompatible, pero para ellos todo lo que no conozcan no tiene cabida, y es un sector en el que nadie quiere cambiar”, señala Sergio Mejías, de Bubok, para quien no estar en la feria es solo una de las trabas que se ha encontrado en la trayectoria de su empresa. “A las editoriales les interesa sacar 30.000 copias de su libro, distribuirlas y luego ya veremos las que devuelven; al distribuidor le interesa mover libros de un sitio a otro y ya está, y el librero sigue queriendo tener sus libros en depósito, no pagar por ellos, y lo que no vende, se devuelve… Y eso se mantiene hasta que se caiga, cierran dos librerías al día y algo está mal: igual hay que distribuir o vender de otra forma, pero al que lo hace, le ponen trabas”.

Comparan su caso con los recelos que hace unos años tuvo el sector con el libro digital y consideran que los contenidos de sus libros son cada vez “más relevantes”, frente a la crítica de la escasa calidad de sus títulos. “Somos una plataforma para dar a conocer a autores noveles que muchas veces son luego contratados por editoriales grandes”, señalan en viveLibro, y citan el caso de su autora Marisa Navarro, que debutó en la autopublicación y edita ahora con Planeta. “Pagamos como cualquier otro hijo de vecino los ISBN, las cuotas del gremio, el Dilve…", añade Rubén González, "pero no tenemos los mismos derechos, cuando aportamos mucho más volumen y negocio que otras. No nos permiten expandirnos”.

*En la primera edición de este artículo se recogía que Entrelíneas Editores prestaba servicios editoriales, un dato que ha sido desmentido por la editorial.

 
Como hemos dicho aquí muchas veces, estas empresas no son editoriales sino imprentas que dan además otros servicios a escritores. Por lo tanto, creo que este no es su lugar.
Otro tema son los autores, que creo que sí deberían poder ir. Algunos van, pero firmando en la caseta de alguna librería. En otras muchas ferias van otros que venden sobre todo por internet, pero no sé exactamente cómo se organizan para hacerlo.
 

Heisenberg

Miembro
Como hemos dicho aquí muchas veces, estas empresas no son editoriales sino imprentas que dan además otros servicios a escritores. Por lo tanto, creo que este no es su lugar.
Otro tema son los autores, que creo que sí deberían poder ir. Algunos van, pero firmando en la caseta de alguna librería. En otras muchas ferias van otros que venden sobre todo por internet, pero no sé exactamente cómo se organizan para hacerlo.
¿Qué es una editorial sino una imprenta que ofrece además otro servicios?
¿Por qué en una feria del libro gente ofreciendo libros está de más? ¿No deberían cambiarle el nombre por el de Feria de los libreros en tal caso?

Cambiarán, como han cambiado todos antes o después, por mucho que se hayan resistido. Nadie aguanta funcionando a contracorriente toda la vida.
 

Erlendil

Novato
Para quien le interese, este fin de semana está en Gran Vía el evento Literania, una pequeña feria de escritores autoeditados y editoriales minoritarias.
No me sorprendería que un evento así crezca en un mundo dónde cada vez hay más escritores autoeditados. Es una mafia, no tienen derecho a vetar autores de un evento cultural, ellos son parte de la misma.
 

Heisenberg

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En cualquier caso... Los autores serios (autoeditados o no) debería intentar EVITAR que sus libros se expongan en la Feria del Libro, al menos si desean no ser relacionados con la basura editorial que tiene éxito por allí.




Elashow, una 'youtuber' de diez años, la escritora más buscada de la Feria del Libro
La revolución de los niños ha llegado: después de los 'pelotazos' literarios de El Rubius, Blue Jeans o Luna Dangelis, este año la sorpresa de la Feria es Elaia, que cuenta con más de 536.000 críos enganchados a su canal.

La gran sorpresa de la primera semana de la Feria del Libro ha sido una niña de 10 años que se bautiza virtualmente como “Elashow”: fue esa diminuta cría angelical, enérgica y carismática la que provocó la cola más envidiable del evento literario el pasado sábado. Sus adeptos se aglomeraban, con sonrisas e impaciencia, a lo largo de más de treinta casetas, con esa fidelidad del que se etiqueta a sí mismo a partir del nombre de su mito: “Somos Elashowers”, asegura este prolífico público de menores de edad. Por Justin Bieber surgieron las ‘Believers’, y por Elashow, las ‘Elashowers’: ya más de 536.000 personas enganchadas al canal de Youtube de la incipiente influencer.


Como la pequeña relata en uno de sus vídeos, nació en España pero ha estado viviendo en Arizona. Muchos de los niños que la siguen disfrutan de su bilingüismo y aprenden otro idioma a la vez que se entretienen. Su hobby es hacer vídeos y lanzarlos a la red, ama bailar y de mayor quiere ser profesora.


Es la hija mayor de la llamada “familia Carameluchi”, en la que casi todos sus integrantes comparten día a día sus videoblogs familiares. Elaia produce contenidos enfocados a los niños de su edad: propone manualidades, trucos, curiosidades y retos. A veces interactúa con sus padres -como cuando les plantea, frente a la cámara, preguntas incómodas del tipo: ¿cómo tuvisteis a mi hermano?-, baila sus canciones favoritas de reguetón y comparte fiestas de pijama con sus amigas.

Los 'youtubers' mandan

Resulta siempre inédito dentro del establishment literario -con sus popes promocionando las grandes firmas y los pelotazos editoriales medianamente previsibles- que un nombre desconocido brille y atraiga tantos visitantes a la Feria, pero lo cierto es que esta tradición la inauguró El Rubius en 2014, cuando publicó El libro troll (Ediciones Martínez Roca) y acaparó la atención de miles de chavales. Llego a vender más de un millón de títulos. Desde entonces, cada año ha habido un firmante revelación de similares características: AuronPLay, Yellow Mellow, Dalas Review, Blue Jeans, Wismichu…

El año pasado fue el momento de la youtuber Luna Dangelis, de 27 años, que arrasó con Crea tus sueños. Luna es una ‘gamer’, esto es, una jugadora digital de videojuegos que revienta todo lo que toca, desde Pokémon a Minecraft. Antes de convertirse en una de las reinas de Youtube, trabajó de camarera de piso y vendiendo entradas de cine. Es amante del manga, del pop coreano y de los videojuegos y centra su discurso en la defensa de la vida sana: no fuma, ni bebe ni ha probado las drogas, y así se lo hace saber a sus seguidores entre partida y partida.

La revolución de los niños

2018 es el año de Elaia. Su libro, El Club de Ela. Un concurso en Musical.ly (Destino) trata sobre un sueño que ella y sus amigas tienen pendiente: bailar con Jey T., el joven más admirado por las crías. “Para eso deberán preparar un baile espectacular en la conocida red social Musical.ly y ganar el concurso de baile de su escuela. El único problema es que competirán con la banda de Electra, la enemiga de Ela, que siempre juega sucio. ¿Lograrán subir al escenario de Jey T o tendrán que conformarse con verlo desde el público?”, reza la sinopsis de la obra.


La chica explica en su canal que “para escribir este libro me he basado en mi experiencia: sitios que he conocido, lugares a los que he ido… el libro va de un club de amigas, somos cinco niñas, incluida yo, que vamos a vivir un montón de aventuras. Es un concurso Musically. Mis amigas y yo tenemos que hacer un baile musically y luego competimos con otro grupo. Quien gane, baila con un famoso… y no voy a decir más”.


Y continúa explicando la cubierta de la obra: “Me han dibujado estilo japonés, que me encanta. El libro va a todo color, hay muchos dibujos, ilustraciones, y queda súper guay. Salimos todos. Mamá, Fran, William… el libro ha sido editado por la editorial Planeta y estamos organizando un tour por España para firmar los libros y conoceros”. La primera de sus apariciones ha sido un éxito. La revolución de los niños sólo acaba de comenzar.


Supongo que es a esto a los que se refieren algunos cuando hablan de "la indiscutible calidad de lo que pasa por un filtro editorial"...
 

jameswasjors

Escribano
Las editoriales de autopublicación son empresas de servicios editoriales. No garantizan en absoluto que el libro tenga calidad; de hecho, muchos salen cargados de faltas de ortografía y con un contenido muy pobre. No nos engañemos, el 98% de los libros autoeditados no hay por donde cogerlos. Cuando yo voy a un sitio a comprar libros, quiero que se me garantice que esos libros han pasado unos filtros, tanto a nivel literario como a nivel ortográfico; si no me sentiría estafado.
Obviamente, hay autores independientes que cuidan su obra y tienen talento, pero son los que menos. Si eres muy malo, pero vendes mucho es normal que estés en la Feria del libro. Si eres muy bueno, pero no vendes ni un libro, pues lo normal es que no estés. Pero si el libro que ofreces es muy malo, está cargado de faltas y, además, sólo se lo has vendido a amigos y familiares, ¿Cuál es el motivo para que estés en una feria con espacio limitado?
 

Heisenberg

Miembro
Que le cambien el nombre entonces por el de:

Feria del Bestseller
o
Feria del libro que vende (el que no vende, como no vende, no puede vender).

Precisamente los libros que no venden son los que más necesitan estar allí representados.


Por otro lado los libros que venden, ya ves cuáles son:
ELASHOW, el club de Ela

Ese, sin duda, ha pasado por unos "filtros editoriales" que te cagas.

España, siempre a la cola de los cambios... En el fondo, España es un país conservador. Todo tiene que empezar siempre en Estados Unidos.
Este mercado está viciado... lo cual quiere decir, entre otras cosas, que hay un filón de mercado que, por conservadurismo, no se está aprovechando.

A ver quién es el primero que lo consigue.
 
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